Y entonces somos llamados a jugar. Te acercas al pie del berimbau, te concentras, pides a lo divino que te ayude y proteja. Confías en lo poco o mucho que hasta el momento has aprendido, para poder enfrentar el problema que tienes en frente. La vida.
El problema puede ser más grande o pequeño, mas fuerte o más débil que tu. Pero todos los debes afrontar igual, con una sonrisa en el rostro, con el ingenio de tu mandinga y la habilidad de tu ginga.
Comienza el jogo.
Ginga pra ca, ginga pra la
Atacas y te defiendes. Fluyes por la vida. Con la gracia y fuerza de un capoeirista.
A veces aciertas o derribas y otras recibes o caes, pero siempre tratando de caer bien, porque aprendiste a caer; caer y levantarte para seguir jogando. Porque no hay tiempo para lamentarse, porque el jogo sigue. Y “a roda nao vai parar“.
Puede que te encuentres un día con un problema tan grande y fuerte que al principio no veas la salida. Conviene en ese momento dar una volta ao mundo. Un pequeño respiro, un momento de reflexion. para meditar sobre lo que pasa, para descansar y cuando sea tiempo poder regresar. Porque un capoerista siempre regresa. A resistir o a disfrutar hasta el final del juego. Porque siempre llega el final cuando somos llamados al pie del berimbau.
Al igual que en la vida abra juegos buenos y malos. Y terminando uno, siempre llega uno nuevo. Así que no idealices tanto los jogos buenos ni sufras tanto por los malos. El mundo da sus vueltas y con ellas llegan nuevas oportunidades. La vida sigue, y las rodas “nao vai parar”.
Vamos jogar camaras

