Ya hace tiempo había publicado el siguiente texto en nuestra desaparecida comunidad así que decidí rescatarlo. Es una traducción que hice de un texto que me gusto.
El Capoerista y el Jugador de Capoeira
El primero aprende, el segundo entrena
Uno ama, el otro gusta.
El Capoerista teje con su vida la conciencia de “ser humano” y el amor por la libertad con responsabilidad; un jugador de Capoeira lucha, golpea y es golpeado…transpira. Mas luego descansa y cansado de luchar, se jubila…..desiste!
El Capoerista es eterno; el jugador de Capoeira, fugaz.
El Capoerista sufre con la injusticia, tiene sentimientos; el Jugador de Capoeira, frívolo, no percibe que lo fundamental de la vida es la reciprocidad del bien.
El Capoerista es delgado, curtido, resistente, eterno; el Jugador de Capoeira es fuerte, casi invencible, efímero, pasajero.
El Capoerista aprende la lección y lucha para que los otros, sus camaradas, sigan el camino; el Jugador de Capoeira lucha años para aprender la lección.
Uno es electo por reconocimiento de la comunidad y de sus discípulos; el otro por el temor de sus enemigos y admiradores.
El primero es sabio, reflexiona; el segundo, inteligente, piensa.
Uno es intuitivo; el otro instintivo.
El Capoerista se defiende, esquiva, resiste. el Jugador de Capoeira golpea, ataca, hiere.
El Capoerista es libre para crear; el Jugador de Capoeira se limita a un patrón.
A uno pertenece la creatividad; al otro, el automatismo.
Uno aprende de dentro para afuera (VIVE); el otro de fuera para adentro (pasa por la vida).
El primero es comandado por el espíritu; el segundo, por el cuerpo.
Sus tendencias son similares, sus finalidades, antagónicas.
Es la sutil diferencia, de lo bello y lo horrible.
De la lágrima y el sudor.
De la emoción y lo liviano.
El Capoerista trae consigo el compromiso de 400 años de historia regados de dolor, sufrimiento y deseo de vencer; el Jugador de Capoeira, solo de su tiempo de entrenamiento, inspirado por el anarquismo y falsas dictaduras.
La historia clama por reflexión, el entrenamiento por pulsaciones.
Uno siente con el corazón (con el alma); el otro siente con el pulso (con las venas).
Uno será Mestre; el otro será cuerda vermelha o blanca o negra.
El primero será hombre, el segundo luchador.
Uno dominara la sabiduría de la vida con sus actos y pensamientos; el otro vivirá de la fuerza física con la vitalidad de sus músculos.
La mente es eterna; el cuerpo es temporal.
El hombre tiene que crecer, no hincharse.
El Capoerista procura aprender con las lecciones de la vida, la eterna facultad; el Jugador de Capoeira necesita de disciplina para imponerse.
El primero es melancólico, profundo, circunspecto; el segundo es alegre, confiante, mordaz.
El Capoerista es un poeta, un filósofo; el Jugador de Capoeira es solo un jugador de capoeira…
Uno necesita de la fe en Dios; el otro del incentivo del dinero.
Uno es subjetivo, trascendente; El otro es objetivo, ambiguo.
En uno, la ansia de aprender cada vez más florece sus días; en el otro, el deseo de ser mejor consume su vida.
Uno, esta destinado al dominio de la vida por el amor y donación de si mismo a los otros (quien esta vivo produce vida!); el otro, esta entregado al fastidio de vivir y cansado de la vida, la eterna indiferencia.
El capoerista sigue las estrellas y vuela; el Jugador de Capoeira sigue sus propios pasos y, si vacila, puede tropezar.
En el semblante del primero, brilla la fuerza de Zumbi, la determinación de Bimba y la esperanza de pastinha; en el semblante del otro, brilla ofuscado su propio reflejo.
Uno ve la luz de la vida… y sonríe; el otro solo ve su propia sombra, prolongándose en el suelo, y serio y orgulloso de lo poco que ve, sarcásticamente, sonríe.
Uno esta de frente al sol; El otro permanece de espaldas.
Fragmento del libro “Um universo de inspiraçao” de Contra-Mestre Adelmo (docente de la asociacion cultural ginga brasil de capoeira)
Ahora me gustaría invitarlos a la reflexión y hacerse esta pregunta. ¿Y tú que eres?